Por qué no debes utilizar JAMÁS estos secadores de manos de baños públicos

Los secadores de manos son muy comunes en plazas, restaurantes, bares, cines, etc… y generalmente son una solución muy cómoda e incluso ecológica, ya que no tenemos que desperdiciar papel en el proceso de secarnos las manos.

Por qué no debes utilizar JAMÁS estos secadores de manos de baños públicos

¿Entonces cuál es el problema? El principal problema es que los secadores no son tan higiénicos como pensábamos, ya que en realidad se pueden convertir en una gran bomba de bacterias, gérmenes y virus, que saldrán disparados con el aire que nos seca las manos. Aunque muchos de estos secadores están hechos para que nunca los toques, en algunos casos tenemos que tener cuidado.

Cuando vamos a un baño público tenemos que abrir la puerta, jalarle al baño, girar el grifo de la llave y (en algunas ocasiones) pulsar un botón para activar el secador de manos. Todas estas superficies son tocadas por cientos de personas en un día, por lo que se han comenzado a usar dispositivos que funcionen la fotocélula y nos eviten tocar algunas superficies.

Un estudio que se publicó en la revista ‘Journal of Applied Microbiology’ en 2015, fue el responsable de iniciar una gran rivalidad entre los fabricantes de toallas de papel y Dyson. En el estudio se analizaron tres distintos métodos de lavado de manos: toallas de papel, secadoras convencionales de aire y secadores en chorro (como los de Dyson Airblade).

En el estudio se demostró que los modelos tipo Airblade expandían hasta 1,300 veces más bacterias que las toallas de papel. Mientras que en comparación con los secadores de aire caliente convencional, el Airblade expandía hasta 60 veces más.

Asimismo se descubrió que estos secadores a chorro son capaces de arrojar las bacterias hasta a 3 metros de distancia, mientras que los secadores de aire solo lograron arrojarlos 75 centímetros.

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